Todo Para Prematuros

El blog donde podrá encontrar todo lo que necesita saber para su bebe prematuro.

Cómo actuar cuando tu bebé prematuro está en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)


Aunque te parezca que en la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal (NICU por sus siglas en inglés) se interponen muchas barreras entre tú y tu bebé, debes saber que también hay muchas maneras en las que puedes superarlas. Es muy posible sentirte conectada y cerca de tu bebé en la NICU y, además, es muy importante tanto para ti como para él.

prematuro en UCI
Concéntrate en tu bebé

Permítete relajarte y disfrutar de momentos especiales. Aunque es normal sentir nerviosismo, respirar hondo puede ayudarte a calmarte y a conectarte con tu pequeño.

Presta mucha atención a las señales que te da tu bebé

Si arquea la espalda, cambia la manera en que lo estás acariciando o no lo toques. Si se tranquiliza cuando le sostienes la cabeza y los pies con las manos ahuecadas, usa esta técnica para tranquilizarlo. Si se vuelve hacia ti, míralo a los ojos o háblale con voz suave o ambas cosas para mantener la conexión. Si se vuelve hacia otro lado cuando le hablas, pero se vuelve hacia ti cuando le cantas, quiere decir que prefiere esa clase de voz.

Imita las acciones de tu bebé y su nivel de interés

Cuando tu bebé se vuelva hacia ti, observa qué tipos de voz o expresiones faciales mantienen su interés. Cuando gire la cabeza o mire hacia otro lado para descansar, tú puedes descansar también. Cuando esté listo, se volverá nuevamente hacia ti. Entonces puedes responderle hablándole, cantándole o sonriéndole y estableciendo contacto visual. Si te dejas guiar por tu bebé, lo ayudarás a tranquilizarse y a prestar atención. Y recuerda que a veces tu bebé querrá dormir una buena siesta antes de pedir más.

Tranquiliza al bebé, acariciándolo, hablándole o haciendo alguna otra cosa

Intenta hablarle con voz suave, cantarle o leerle algo, arroparlo con una manta, sostenerle la cabeza y los pies con las manos ahuecadas, acunarlo en los brazos, mecerlo o sostenerlo en posición vertical contra tu pecho o sobre el hombro. Ayudar a tu bebé a mantenerse tranquilo cuando está despierto puede contribuir a mantenerlo alerta sin que se sienta abrumado.

Toma fotografías de tu bebé

En la NICU, estás tan concentrada en la salud de tu bebé que posiblemente no pensarás en tomarle fotografías. Pero las fotos pueden ser muy importantes para la familia durante este periodo. Llevar una foto de tu bebé contigo al final del día puede ayudarte a sentirte conectada con él. Comparte las fotos con los hermanos del bebé, otros miembros de la familia y amigos que no pueden ir a visitarlo a la NICU demasiado seguido. Toma fotos de momentos memorables como cuando tu bebé abre los ojos por primera vez, cuando le acunes con el método canguro y cuando lo visiten los hermanos. Estas fotos te permitirán guardar estos recuerdos para siempre.

Si es posible, decora el espacio de tu bebé

Aunque el hospital no sea muy privado o cálido, trabaja con el personal para intentar sentirte un poco más como en tu casa

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¿Los niños prematuros son peores estudiantes?

Los pediatras recomiendan que los partos se produzcan en la semana 39, a pesar de que la gestación se da por terminada en la semana 37. Ese par de semanas de diferencia pueden ser fundamentales para el desarrollo intelectual del niño.

El embarazo se considera terminado a partir de la semana 37,  momento en que el feto es capaz se respirar por sí mismo. A pesar de ello, algunos pediatras recomiendan que se dé a luz después de la semana 39, porque en esas dos semanas son cruciales para el posterior desarrollo intelectual del bebé.

“De todas formas, los propios investigadores hablan de un mayor riesgo de retraso escolar si el bebé es prematuro, y tan solo ese riesgo sería suficiente para que se procurara no inducir partos antes de la semana 39.”

Prematuros de estudiantes

En el estudio dirigido por la Dra. Kimberly de la Universidad de Columbia se examinaron 128.050 bebés nacidos entre la semana 37 y 41 de gestación en Nueva York entre 1988 y 1992. Los investigadores compararon la duración del embarazo con las notas en Matemáticas y Lectura, una vez que los niños estaban en Tercer grado.
Los niños que habían nacido entre la semana 37 y 38 tenían unas notas más bajas que aquellos nacidos en la semana 41 del embarazo. De hecho el 33% de los niños nacidos más temprano tenían un retraso severo en la lectura respecto al nivel de Tercer grado. Algo similar se encontró en las Matemáticas, donde los niños nacidos en las semanas 37 y 38 tenían más problemas en Matemáticas y Computación, comparados con los niños nacidos en la semana 41. Por cada semana adicional de gestación, las notas mejoraban. La tendencia se mantuvo aún después que se ajustaran otras variantes como el peso al nacer, el nivel socioeconómico, la raza y la historia familiar de consumo de sustancias tóxicas.
Los resultados de este estudio se suman al cuerpo de evidencias científicas que muestran que los bebés nacidos a partir de la semana 39 del embarazo comen mejor, pesan más y tienen menos problemas de visión y de oído. Además, estos bebés tienen cerebros de mayor tamaño, porque entre la semana 37 y 41 del embarazo, el cerebro continúa creciendo, y aumentando la materia gris y los nervios que luego intervendrán en las conexiones nerviosas y neuronales.
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Caracterización de las madres de los bebés prematuros hospitalizados.

Comunicación presentada en: 13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012. Febrero 2012.

En Brasil, se ha elevado el número de niños nacidos antes de cumplir treinta y siete semanas de gestación. Esto aspecto ha sido considerado como un problema de salud pública complejo, ya que el parto prematuro se asocia con altas tasas de mortalidad y morbilidad infantil, y puede haber necesidad de hospitalización del recién nacido en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UTIN). En este contexto, es relevante conocer más concretamente algunas de las características físicas, psicológicas y sociales de estas madres. Por lo anterior, este estudio pretende caracterizar sociobiodemográficos aspectos de las madres de niños prematuros hospitalizados. Este es un estudio piloto realizado con 36 participantes, que tuvieron a sus bebés ingresados en la UCIN de dos hospitales de referencia en el tratamiento de embarazo de alto riesgo, ubicado en Natal, Rio Grande do Norte. La recolección de datos tuvo lugar en enero de 2011 y el instrumento fue un cuestionario s ociobiodemográfico, que abarca aspectos tales como la edad oa, la educación y el número de embarazos. Los principales resultados mostraron que los participantes entrevistados tenían una edad promedio de 25 años y años de escolaridad de 8 años, y són multíparas (52%). La mayoría de las madres (82%) están casadas o viven en relaciones estables. Por otra parte, (52%) tenían cesárea. Hacemos hincapié en la importancia de delinear los perfiles de sociobiodemográfico estas madres para identificar las principales características comunes a estos, y puede mejorar el desarrollo de acciones a considerar los detalles de este período.

Podeis seguir el enlace: http://hdl.handle.net/10401/5106

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Respuestas emocionales de padres de bebés prematuros

Negación y culpabilidadmadre prematuros

En artículos anteriores he compartido con ustedes información sobre los bebés prematuros: su aspecto físico, sus necesidades y métodos que pueden ser utilizados para su estimulación, entre otros. Este mes deseo compartir un aspecto de igual importancia, que es darles a conocer algunas de las emociones que podemos llegar a sentir los padres cuando un hijo nace de manera prematura.

Al momento del médico dar la noticia que nuestro bebé, que pensábamos nacería a término y en el cual habíamos puesto todos nuestros sueños de una paternidad normal, nacerá de manera prematura, nuestro mundo de padres se ve inundado de un mar de sentimientos, que difícilmente podemos comprender inmediatamente. Es normal llorar por la pérdida de estos sueños; es un proceso natural y común por el cual la mayoría de los padres de bebés prematuros atravesamos, pero, aunque se crea que con el tiempo estas emociones se han superado, pueden llegar a florecer nuevamente ante determinadas circunstancias. Es por eso que me parece que deben de conocerse estos sentimientos, para así poder llegar a comprenderlos y superarlos.

Negación
Al principio existe una especie de shock e incredulidad en que lo que está pasando, y los padres podemos pensar “esto no me puede estar ocurriendo a mí”. Estos sentimientos y la incapacidad para reaccionar son la forma que tiene nuestra mente para protegerse de un acontecimiento traumático. Dentro de este proceso de protección de la mente, es impresionante cómo en estos momentos podemos llegar a sentirnos, de manera inconsciente, desvinculados de los hechos y desorientados. La incapacidad de comprender todos los detalles de lo que está sucediendo es normal, no solo por el estado emocional en que nos encontramos, sino también porque es un mundo nuevo, iniciando por el lenguaje utilizado por los médicos. Es probable que queramos que el médico y las enfermeras nos den pruebas de los problemas o que confirmen que lo que están diciendo es verdad. A veces ver a nuestro bebé en la incubadora con su nombre, conocer los aparatos a los que está conectado y el porqué, nos pueden dar prueba de que la situación es creíble. Muchas veces el hablar de ello con la persona que más confiamos nos servirá de ayuda.

Culpabilidad
Muchas madres nos llegamos a preguntar si somos culpables del parto prematuro. Nos culpamos a nosotras mismas, haciendo preguntas como “¿Y si me hubiera cuidado más?” o “¿Y si hubiera consultado antes al médico?” Estas dudas son normales, pero con el paso de los días pueden llegar a consumir mucha energía que se podría emplear mejor en cuestiones más importantes sobre nuestras necesidades o las de la familia. Es muy importante tomar un momento y elaborar preguntas para comprender la base médica del nacimiento prematuro de nuestro bebé, pues esto traerá tranquilidad y seguridad de que nada de lo que se hizo pudo causar el parto prematuro. Asistir a reuniones de grupos de apoyo o encontrarse con otros padres que han vivido la misma situación ayuda muchísimo superar estos sentimientos de culpabilidad.

Fuente: María Fernanda Zeissig

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Reacciones de los padres de un bebé prematuro: Ira, temor y ansiedad

María Fernanda Zeissig Licenciada en Psicología Clínica y socia fundadora de Asociación Stefano Cancinos, recomienda hablar con el médico las veces y de los temas que sean necesarios y hablar con papás de bebés prematuros,para reducir el temor y la ansiedad

 

Ira
La ira es una reacción común que puede experimentarse al ver perdida la oportunidad de haber tenido un bebé “normal”.  Ésta puede dirigirse hacia muchas personas: hacia nuestro medico, hacia nuestra pareja, hacia los padres de bebés nacidos a término, hacia Dios e inclusive hacia el mismo bebé. Podría enfrentarse también hacia uno mismo, pensando el porqué de tener un bebe tan pequeño y enfermo. Podemos también encolerizarnos hacia el personal que atiende a nuestros hijos, en relación al tratamiento que se le da al bebé. Debemos tener presente que la causa de esta cólera no es nada más que el dolor, el sufrimiento y la frustración que sentimos en esta situación. Debemos pensar que todas las personas que se encuentran a nuestro lado en esos momentos están pensando y ocupándose del bienestar de nuestro pequeñito e inclusive de nuestra familia, por lo que es importante afrontar nuestra ira de manera constructiva, evitando así que ésta influya de manera negativa en la relación que tenemos con los demás.

La ira puede convertir a una persona en irritable, impaciente e inestable emocionalmente, lo cual solamente nos traerá a largo plazo problemas. Es importante tratar de estar tranquilos, desahogar la ira de otra manera, como llorando, hablando de esta emoción o inclusive se recomienda que se escriba una carta hacia la persona que creemos es la fuente de nuestra ira, aunque no la enviemos, pero esto aliviara el sentimiento y el dolor.

El no enfrentar los sentimientos de ira puede llevar a conductas abusivas o autodestructivas e incluso a la depresión. Por muy fuerte que sea la cólera, tomemos un momento a solas y pensemos que nada ni nadie tiene la responsabilidad de la situación que estamos viviendo, ni nosotras mismas.

Temor y ansiedad
La vida de nuestro bebé prematuro es en un comienzo traumático, puede hacer que no preocupemos excesivamente de su futuro y salud. Este temor puede permanecer incluso si esta listo para irse a casa.

Al salir del hospital y dejar a nuestro bebé en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, este temor puede incrementarse pues dejamos a nuestro pequeñito en manos de personas capacitadas pero para nosotros extrañas. El sonar del teléfono puede angustiarnos, pensado que puede ser una llamada del hospital con malas noticias. Cuando llegamos al hospital, el temor de no encontrar a nuestro bebé en su incubadora por si algo le ha sucedido. Más adelante podemos sentir preocupación por las visitas al médico, algún procedimiento que necesite el bebé o evaluaciones. Los padres podemos reducir nuestra ansiedad obteniendo tanta información de bebés prematuros como nos sea posible. Recomiendo hablar con el médico las veces y de los temas que sean necesarios, hablar con papás de bebés prematuros, pues son papás que han pasado por nuestra misma situación ayuda muchísimo, no solo para aclarar dudas, sino también para saber que no estamos solos en esta situación. Nos sentiremos con más control cuando estemos bien informados.

María Fernanda Zeissig

Bebés prematuros

Licenciada en Psicología Clínica
Socia fundadora de Asociación Stefano Cancinos

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La ayuda temprana a padres mejora conducta de prematuros a futuro

NUEVA YORK (Reuters Health) – Ayudar a los padres de bebés prematuros desde los primeros días podría marcar una diferencia en la conducta de sus hijos en edad escolar.

Los niños prematuros suelen tener más problemas de conducta, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), que los chicos nacidos a término.

Un equipo de Noruega puso a prueba un programa que le brinda ayuda a los padres de prematuros a partir del ingreso al hospital.

Cuando los padres llevan al bebé a casa, reciben cuatro visitas de una enfermera en tres meses. Las enfermeras los entrenan en habilidades como la “lectura” de signos que da el bebé y la interacción a través del juego.

“Los bebés prematuros suelen ser más quisquillosos, tienen menos contacto visual y a los padres les cuesta entenderlos”, explicó la autora principal, doctora Marianne Nordhov, del Hospital Universitario de Noruega del Norte, en Tromso.

“Muestran signos de estrés de manera sutil, como cambios de color, movimientos ‘impetuosos’ y aumento de la frecuencia respiratoria”, señaló la experta.

Al azar, el equipo de Nordhov dividió en dos grupos a los padres de 146 prematuros (con menos de 2 kilogramos al nacer): una cohorte participó del programa y la otra sólo recibió la atención habitual. Los padres de 75 bebés nacidos a término actuaron como comparación.

A los 5 años, los niños de los padres que habían participado del programa tenían menos problemas de conducta, como falta de atención, agresión o retraimiento, que los del otro grupo.

Según los padres, el 29 por ciento de los niños calificaban en el rango “límite” de la escala de evaluación de los trastornos de conducta, comparado con el 48 por ciento de los prematuros del grupo de control. La autora comentó que ese rango de valores indica un aumento del riesgo de tener problemas de conducta, como el TDAH.

“Nuestro estudio demostró que apenas 12 horas de educación de los padres mejora sus conocimientos y confianza, lo que a la vez aumenta la interacción con el bebé de manera positiva. Es importante que las enfermeras y los médicos les dediquen tiempo a los padres y les enseñen cómo interactuar y comprender mejor esta tarea ‘difícil’ del lenguaje”, dijo Nordhov.

Una psicóloga infantil, que no participó del estudio, coincidió con que la ayuda temprana es fundamental. “No me sorprenden los resultados. Tienen sentido”, dijo Lori Evans, del Centro de Estudios Infantiles de la New York University.

Pero lo que diferencia este estudio es que el programa se concentró en las habilidades de crianza de los padres desde el principio de la vida del bebé.

En Estados Unidos, dijo Evans, el programa más parecido se llama Terapia de Interacción entre Padres e Hijos, que, según la literatura, mejora la conducta de los niños. Pero se ofrece recién a partir de los 3 años de edad y si los niños tienen problemas conductuales.

FUENTE: Pediatrics, online 19 de diciembre del 2011
Reuters Health

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